martes, 31 de julio de 2007

El fregadero


En esta semana estoy de vacaciones parciales, ya que estoy trabajando por las noches, con mi amigo Guan en el ex-canal de la palomita. Pero por las mañanas tengo tiempo de escribir y por eso actualizo seguido.

Hoy les cuento simplemente que otra de las actividades que antes no realizaba y ahora si, es lavar los platos. Hay veces que me da paja, pero una vez que empiezo le doy con todo y no me importa. Además soy reordenado (para todo) y pongo todo en el lugar exacto, los cuchillos y tenedores en la parte central del secacubiertos, las cucharitas en la periferia del mismo; los vasos en el espacio destinado a tal fin en el lavavajillas, los platos también en su predeterminado sector, etc... Incluso, cuando hay muchas cosas, me las arreglo para que todo entre y no se caiga.

Pero hay algo que me molesta: lavar ollas, son grandes, pesadas, difíciles de maniobrar, no tengo donde ponerlas (menos si hay más de una); son un garrón. Un mal necesario para tanta comida rica.

1 comentario:

Anita dijo...

la vida en pareja es así, señor... no hay nada que hacerle... pero por lo menos, usted, lava los platos, en cambio, yo debo de esperar un milagro para que mi novio lo haga... jajajaa :P

Si necesitás una mano con los zombies, mandame un mail... ;)